El nuevo formato de la prueba de admisión, dicho está, debutará a fines del próximo año. En éste, las dos pruebas obligatorias contendrán un 100% de preguntas del nuevo tipo y estarán alineadas con el currículum escolar de séptimo básico a segundo medio.

“Esperamos que el incremento en el número de preguntas del ‘nuevo tipo’ siga la senda de disminución de brechas observada en la primera Prueba de Transición aplicada, pero creemos, en todo caso, que implementar los cambios en forma gradual es lo más prudente, sobre todo en el contexto actual”, señala el subsecretario Vargas.

Se debe destacar el debut de la nueva prueba electiva de Matemáticas, la que estará dirigida principalmente a estudiantes que deseen seguir carreras que requieran un desarrollo más profundo de las competencias que desarrollan a través de esta ciencia para su formación universitaria. Mas detalles acerca de esta prueba se espera que sean anunciados y publicados durante la segunda quincena de enero de 2022.

¿Qué opinan respecto a los cambios quienes han estado siguiendo el proceso?

Gonzalo Muñoz, académico de la U. Diego Portales y exjefe de la División General de Educación del Mineduc: “la evidencia que tenemos es insuficiente para concluir si la Prueba de Transición es mejor que la anterior”. De hecho, señala que se necesitan “varias aplicaciones adicionales de los cambios que se han realizado a la prueba para saber si esta nueva evaluación aporta justicia al proceso de admisión, cuestión central dada la desigualdad de nuestro sistema”.

Alejandra Arratia de Educación 2020, directora ejecutiva de la organización: dice que valora el espíritu de los cambios, “que han ido avanzando hacia disminuir de alguna manera los sesgos que pueda tener la prueba en términos de equidad”. También valora que se haya disminuido la cantidad de preguntas, que se avance en aquellas de más competencias, que se pueda dar dos veces en el año, que sigan aumentando los cupos de admisión especial y que se haya disminuido el peso específico de la prueba, “pues permite ampliar las fuentes de información que permitan reportar cómo ha sido la trayectoria educativa de un joven”.

Lo fundamental es que este instrumento se ajuste a la realidad educacional de nuestro país, además, que sea un buen predictor del desempeño de los estudiantes en sus años de universidad, tarea que no es fácil.

Atte. Patricio Figueroa M.

Fuente: latercera.com